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¿Qué hacer con los objetos que nos recuerdan a un ex?

¿Qué hacer con los objetos que nos recuerdan a un ex! ¿Cuánto pesan los recuerdos materiales de quienes amamos? Y sobre todo, ¿qué hacer con él?

¿Qué hacer con los objetos que nos recuerdan a un ex?

La historia ha terminado, él se ha ido, para siempre. Pero la casa, y por primera vez todo el mundo, parece estar atormentada por objetos que le recuerdan su presencia. Y a partir de hologramas que te culpan por su ausencia. Los calcetines sobresalen de debajo de la cama, su cepillo de dientes desgastado, las revistas. Tal vez incluso su pelo negro en el desagüe de la ducha. Docenas de fotos colgando por todas partes, por supuesto. Y ese estúpido cerdo sonriente que te había regalado y que habías mantenido en la cama a pesar de odiar a los animales de peluche y ya no es mayor de edad. Y luego los recuerdos materiales más sutiles.
Aquellos dentro de los objetos que compartiste, listos para salir al tacto como el genio de la lámpara.
El libro que subrayó aquella tarde lluviosa. La mochila con la que han hecho todas las vacaciones juntas. La copa donde desayunaba. El iPod que desborda con sus canciones. Tu cama, tu sofá, tu cabina de ducha. Cosas que no entren en el sótano, a menos que decida quedarse sin muebles. Pero entonces, ¿qué hacer con todos estos objetos, avatares voluminosos de tu amor perdido?
Si eres masoquista puedes elegir torturarte un poco. Reúne todos tus objetos en una habitación, que se convertirá en una especie de templo. Entra todos los días, toma cada una de esas malditas cosas y desafía tus recuerdos. Usualmente, cuando uno queda, lo más aterrador, después de perder a quien amamos, es el vacío, atribuible al de una pérdida. Esta es por lo tanto una buena técnica para cruzarla directamente. Porque, asegúrate de ello, tarde o temprano llegará el día en que te cansarás de colgarte de un calcetín y oler una piedra. Y en ese preciso momento su vida estará maravillosamente lista para reconstituirse. Si eres un pequeño pueblo espiritual, confía en un buen juego psicofágico. Cartas, fotos (tal vez el sofá no) y camisetas del primero, todo en el caldero, algo de alcohol, etc. Si sus vecinos no llaman primero a la protección civil, en unas pocas horas se habrá cancelado todo rastro de su presencia. Si usted es una persona muy sentimental, siempre puede optar por esparcir las cenizas en el parque donde se reunió. Si eres una buena persona de corazón, dáselo todo a la caridad. Si usted es un tantinello vengativo (y tiene dinero para tirar), envíe cada artículo a su ex mensualmente. Esperando que el paquete llegue mientras él está teniendo su primera relación sexual con la rubia que te ha reemplazado.
Si, como sucede a menudo, todavía necesita tiempo, oculte todo en una caja y entiérrelo en el fondo del jardín. Cierra todos los objetos en un bonito cofre del tesoro y deja la llave a un amigo (generalmente el pobre hombre trató de confiscar la tarjeta sagrada con la foto de tu ex que cuelgas de tu cuello) Después de un año de entierro, abre el cofre del tesoro de los recuerdos. Los objetos estarán todos allí, siempre los mismos. Pero tú eres diferente. Ahora estás listo para vivirlos por lo que son: cosas. Cosas llenas de memoria, cosas que quitan una lágrima y una sonrisa, pero luego cosas para volver a poner a propósito. Porque la vida real te espera fuera de la caja.


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