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Padre: el primer hombre de cada mujer.

Padre: el primer hombre de cada mujer.: padre

La figura del padre siempre ha sido relegada a un segundo plano en comparaci贸n con la figura materna. Sin embargo, tiene un papel fundamental en el crecimiento de los ni帽os y, en particular, de las mujeres. Una buena parte de la autoestima que la hija tendr谩 hacia s铆 misma en la vida se basa en su relaci贸n con su padre.

Relaci贸n padre-hija

La figura del padre siempre ha sido relegada a un segundo plano en comparaci贸n con la figura materna. Sin embargo, tiene un papel fundamental en el crecimiento de los ni帽os y, en particular, de las mujeres. A pesar de la distancia que puede existir con el ni帽o, la ni帽a y, luego, la mujer, la presencia del padre da la "impronta" a las futuras relaciones de la hija con todos los dem谩s hombres con los que se encontrar谩: parientes, profesores, novios, esposos o amigos. Una buena parte de la autoestima que la hija tendr谩 hacia s铆 misma en la vida se basa en su relaci贸n con su padre.

Identificar los territorios de la personalidad en los que la influencia del padre es m谩s importante puede ayudar al padre a diferenciar mejor su intervenci贸n de la del mundo femenino "de abuelas y t铆as". Est谩 muy bien que estas figuras le ense帽en a la hija c贸mo hacerse aceptable y aceptable para los dem谩s: estos son aspectos importantes de la iniciaci贸n femenina, que solo una mujer puede transmitir. En cambio, el padre est谩 llamado a dar una ense帽anza diferente: la autoestima y el cultivo de conductas y valores que preservan y aumentan esa estima.

Para desempe帽ar plenamente su papel en la crianza de los hijos, el padre debe ser una figura que se refiera al "significado", al significado de la existencia, a su prop贸sito, a las preguntas m谩s exigentes sobre la vida. Enfrentar esta tarea puede llevar al padre a proporcionar diferentes respuestas (incluso si es preferible que no sean conflictivas) con respecto a las propuestas por el mundo femenino.

El padre solo puede ayudar a su hija, como a su hijo, a "ser ella misma": esta es su ense帽anza principal. Esta autenticidad es propuesta y apreciada por el padre en nombre del respeto de su hija hacia su propio valor personal, del cual la figura paterna debe ser un testigo constante. Este es el n煤cleo profundo de la autoestima, esa conciencia del valor del yo y del proyecto de vida del que podemos ser portadores y creadores, lo que les permite a los ni帽os pasar las pruebas m谩s dif铆ciles. Esta autoestima se cultiva en la afectuosa relaci贸n padre-hija, que no teme recurrir a la sanci贸n ante las transgresiones. Es imposible transmitir el sentido del propio valor sin demostrar tambi茅n que tiene un precio: cuanto m谩s estamos dispuestos a pagar (en t茅rminos de compromiso y rigor), m谩s aumenta.

El primer hombre de cada mujer.

El padre es parte de su hija desde el momento de la concepci贸n, 茅l vive dentro de ella. Todos los otros hombres con los que la ni帽a antes y la mujer tendr谩n una relaci贸n de cualquier tipo, ya sean parientes, profesores, novios, esposos, amigos, reactivar谩n las huellas de este antiguo v铆nculo. Sin embargo, no es f谩cil averiguar sobre los padres: solo en los 煤ltimos veinte a帽os los psic贸logos han considerado algo m谩s que el "otro" padre, siempre a una gran distancia de su madre. La primera nota distintiva que aparece es una evoluci贸n, un cambio en la relaci贸n que las hijas tienen con sus padres, que sigue un camino paralelo al desarrollo de la identidad y la maduraci贸n de la misma. Las tres etapas de este viaje, comunes a todos, abarcan el per铆odo inicial de la ni帽ez y, durante el per铆odo cr铆tico de la preadolescencia, conducen al de la adolescencia. En el per铆odo infantil, la relaci贸n con el padre est谩 pintada de una manera extremadamente positiva, casi de cuento de hadas, descrita como el "Para铆so perdido", o recordada con los tonos del mito de la edad de oro. La relaci贸n se estructura en la dimensi贸n l煤dica del juego, la broma y la diversi贸n y se caracteriza por una fuerte intimidad ps铆quica y, sobre todo, f铆sica. La relaci贸n es directa y espont谩nea, natural, exclusiva, profundamente invertida sentimental y er贸ticamente.

Razones por las que tus padres se vuelven m谩s estrictos.

El padre representa al pr铆ncipe azul de los cuentos de hadas, fuente y objetivo del deseo, la figura del padre es la del h茅roe. "impecable y sin miedo". La funci贸n del padre es, por lo tanto, la afectiva. Como una fuente de protecci贸n y ayuda, act煤a como una gu铆a, un asesor, un refugio emocional, y tambi茅n desempe帽a un papel regulador, actuando como un int茅rprete y portavoz de las reglas de respeto, derecho y deber.

Con la preadolescencia, el mismo momento que marca la transici贸n entre la infancia y la adolescencia, desde los 10 a los 11 a帽os de edad hasta los 14 a帽os, el paisaje cambia. Comienza el proceso gradual y lento de desilusi贸n, que luego contin煤a en la adolescencia. Es la fase de separaci贸n, de la identificaci贸n de los l铆mites paternos, del reconocimiento, junto a la figura m铆tica del h茅roe, de la persona, con sus m茅ritos y defectos. Este proceso est谩 acompa帽ado por un mayor crecimiento de la autonom铆a y la responsabilidad por parte de la hija, que comienza a jugar su emancipaci贸n en el terreno neutral de los tiempos de retorno. Ahora se aclaran las demandas de mayor autonom铆a, de un espacio f铆sico donde expresar los nuevos intereses emergentes e invertir su propia vitalidad a distancia de la mirada paterna. A trav茅s del ocio y saliendo con amigos, sin la necesidad de tantos reclamos, la hija sustrae directamente sus experiencias de la protecci贸n de su padre, mientras permanece bajo sus alas protectoras. Tambi茅n surgen solicitudes para un espacio para uno mismo, para la expresi贸n de las ideas propias, incluso en proyectos futuros, y para las propias posiciones en caso de una reprimenda u observaci贸n hecha por el padre. Luchas, dificultad del di谩logo, distanciamiento f铆sico.

Esto conduce al per铆odo adolescente, caracterizado por sentimientos y comportamiento de rebeli贸n, hacia reglas, deberes, salidas nocturnas. La autonom铆a que a煤n se buscaba principalmente de manera inconsciente en la era preadolescente ahora se convierte en la perspectiva y el resultado de un proceso de maduraci贸n consciente que encuentra su salida natural en la adolescencia. Este per铆odo tambi茅n se caracteriza por un extra帽amiento emocional temporal por parte de ambos, vinculado a la evidente sexualidad de su hija, ahora una mujer. A partir de esta condici贸n inicial marcada por una mayor incomodidad relacional y pr谩ctica con el padre, se obtiene un claro clima relativo en el momento concluyente de este grupo de edad, que puede as铆 conocer un momento de estabilidad relacional relativa con el padre, de hecho. De hecho, en la hija, los sentimientos reparadores tambi茅n emergen hacia aquellas actitudes agresivas que antes se manifestaban y eran ostentosas.
El 茅xito o fracaso de este proceso parece depender de dos factores paternos: la propensi贸n a cambiar y "revolucionar" por un lado y, por el otro, la aceptaci贸n y la consiguiente valorizaci贸n de ser una mujer en la hija. Solo de esta manera se hace posible en la hija la autoaceptaci贸n y la autoestima necesarias para interactuar con compa帽eros de diferente sexo con menos defensas y mayor satisfacci贸n y, adem谩s, la responsabilidad progresiva que tanto se desea y se espera de la que se trat贸 anteriormente. Esto significa, para el padre, superar el condicionamiento social y estar disponible para una forma de di谩logo afectivo basado en una actitud cr铆tica pero alentadora y orientativa, una actitud de escucha tanto pasiva como activa, de compartir problemas, colaboraci贸n, contacto y cercan铆a.. En otras palabras, una aceptaci贸n emocional, dentro de uno mismo, del aspecto femenino de la vida. El padre, que no ha desarrollado una funci贸n paterna adecuada, especialmente si est谩 acostumbrado a ocultar sus sentimientos, m谩s o menos conscientemente, cree que atormentar o ignorar a su hija es el arma de defensa m谩s segura contra una posible atracci贸n sexual, como si La feminidad de su hija fue una traici贸n deliberada de 茅l. Adem谩s, en estos casos puede suceder que el padre real sea rechazado por la hija o que se originen dificultades de naturaleza afectiva-relacional con el mundo masculino, de modo que la hija busque en otra parte, en fantas铆a o en realidad, aquellos sustitutos paternos que correspondan en el mundo. Su imaginaci贸n a la figura del padre ideal.

Hablando de hijas, se han clasificado cuatro tipos: hija sumisa, buena hija, hija rebelde positiva, hija rebelde negativa.

- La "buena hija" corresponde a una chica obediente y respetuosa, que como rasgo prominente de car谩cter muestra timidez y cierre, responsable, que busca resultados positivos en todos los sectores, tanto escolares como extraescolares, con el objetivo de no decepcionar las expectativas paternas. Casi siempre la buena hija idealiza al padre, no reconociendo sus l铆mites, sino solo los m茅ritos, de acuerdo con un mecanismo real de defensa de la negaci贸n. La relaci贸n entre padre e hija, por lo tanto, parece buena, incluso si todav铆a hay un conflicto, a veces se manifiesta como indiferencia, indecisi贸n o cierre, vinculado a la conciencia inconsciente de que dicha relaci贸n no es constructiva, sino que bloquea o retrocede. El ni帽o en las modalidades infantiles, en el que las diferencias generacionales parecen borradas y en las que prevalece la dependencia emocional del apego y la oferta afectiva, por una necesidad de contacto y seguridad en s铆 misma, vinculada al desarrollo de la identidad, que de esta manera permanece ". congelado ", incapaz de proceder en su proceso normal de construcci贸n, privado de esa fortificaci贸n que se deriva de la triangulaci贸n ed铆pica. El regulador de la relaci贸n es, por lo tanto, un intercambio real afectivo, condicional y vinculante.

- La "hija sumisa" En cambio, es una ni帽a que, por el contrario, no se llama a s铆 misma "buena hija", sino una mentirosa. Ella es consciente de que desempe帽a un doble papel, dentro y fuera de la familia, en el esfuerzo consciente por evitar el conflicto con su padre. un mecanismo de defensa de la racionalizaci贸n con el objetivo de la libre manifestaci贸n solo de algunas partes de uno mismo, para una mejor adaptaci贸n mutua. La relaci贸n entre padre e hija es superficial, a veces ausente, pasiva, plana, "unilateral", se podr铆a decir, complaciente, ciertamente no constructiva, lo que indica un fracaso para liberarse de la figura paterna, una relaci贸n por lo tanto en la sombra, en la que el La persona manifestada por la hija en realidad impide el proceso de identificaci贸n de la misma.

- La "hija negativa rebelde" por otro lado, es distante, emocionalmente separado de su padre, hostil, de car谩cter dif铆cil, hosco, intolerante e indisciplinado, lo que hace del rechazo y el aislamiento su mecanismo de defensa electiva. La relaci贸n entre padre e hija est谩 r铆gida en el conflicto, est茅ril, un fin en s铆 misma, infructuosa, sobre la cual la hija se enga帽a a s铆 misma para construir su propia independencia, falsa, en efecto, porque descansa en el terreno inestable de la contra-dependencia y no comienza Dependencia en s铆 misma: no autonom铆a real sino simple autosuficiencia. Una relaci贸n destructiva, en la que la palabra es un medio libre de desahogo: el 煤nico canal de comunicaci贸n es el "econ贸mico", no el emocional. A veces, entonces, el contraste hace que la relaci贸n en s铆 sea imposible e inexistente.

- La "hija rebelde positiva"por el contrario, hace que la comparaci贸n con el padre sea un medio 煤til de crecimiento: el conflicto es, por lo tanto, positivo, mediado por un fuerte v铆nculo emocional y constructivo. La relaci贸n es buena, cari帽osa, espont谩nea, sincera. Es una relaci贸n de igualdad, educativa, tranquilizadora, de confianza mutua y ayuda, extremadamente implicada, de respeto mutuo, abierta al di谩logo. La hija rebelde positiva es una ni帽a honesta hacia su propio padre, cari帽osa, disponible, abierta, obstinada, obstinada y obstinada, ya que trata de afirmarse a s铆 misma y su personalidad.

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Diferentes tipos de padre

Tambi茅n en el lado paterno se han identificado cuatro tipos diferentes: padre idealizado, padre regulador, padre ausente, padre actual.

- El "padre idealizado" es un padre que no es realmente reconocido por lo que es, pero en el que su hija proyecta la imagen imaginativa que tiene de 茅l. Los adjetivos utilizados para calificarlo son siempre positivos, su figura es envolvente, que abarca todo, que abarca todo.
- El "padre normativo" en cambio mantiene una relaci贸n infantil con su hija, dirigida a negar la parte "madura" de la misma a favor de la ideal. Una relaci贸n positiva siempre y cuando permanezca en la dimensi贸n l煤dica del juego o la diversi贸n, en la que la hija acepta, de manera m谩s o menos consciente y pasiva, el papel de un ni帽o. M谩s precisamente, es posible distinguir entre los dos subtipos del padre regulador de protecci贸n y el padre normativo r铆gido. El padre regulador de protecci贸n es un buen consejero, pero mientras la hija le jure "amor eterno" incondicionalmente; El r铆gido padre normativo es una persona extremadamente autoritaria, r铆gida, cerrada e introvertida que requiere que su hija merezca su afecto, bajo condici贸n.

- El "padre ausente" no est谩 presente de ninguna manera en la vida de la hija, ni desde el punto de vista f铆sico ni desde el punto de vista afectivo. Una persona totalmente desinteresada en la vida de su hija, un mundo propio, aparte.

Por el contrario, el "padre actual" tiene una relaci贸n emocional y emocional significativa con su hija. Tambi茅n es una presencia con una funci贸n de crianza normativa positiva, es decir, da reglas y l铆mites. Una persona interesada, comprensiva, comunicativa, disponible, que act煤a como gu铆a en el desarrollo de su hija.

Si el tema le interesa y desea profundizarlo, puede leer:

  • Cospes (editado por), La edad inacabada, Elle Di Ci, Tur铆n 1995.
  • Galdo A.M. El origen del amor por el padre., en Stern D.N., Ammaniti M. (editado por), Psicoanalisi dell'amore, Laterza, Bari 1993.
  • Gentil a. Padre e hija, SEI, Tur铆n 1984.
  • Lenzen D., En busca del padre, Laterza, Bari 1994.
  • Leonard L.S. La mujer perdida. Modelos y arquetipos en la relaci贸n padre-hija. Astrolabio, Roma 1985.
  • Lynn D.B. El padre Historia de su papel desde los primitivos hasta nuestros d铆as. Armando, Roma 1980.
  • Secunda V., Quiero padre Frassinelli, Mil谩n 1994.
  • Ventimiglia C., De padre a padre, Franco Angeli, Mil谩n 1994


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